17/05/06

Ladrillazo

Para reflexionar

Un joven y exitoso ejecutivo paseaba a toda velocidad en su auto Jaguar
último modelo, sin ningún tipo de precaución. De repente sintió un
estruendoso golpe en la puerta, se detuvo y al bajarse vio que un ladrillo
le había estropeado la pintura, carrocería y vidrio de la puerta de su
lujoso auto.

Se subió nuevamente, pero esta vez lleno de enojo, dio un brusco giro de
180 grados y regresó a toda velocidad al lugar donde vio salir el ladrillo que acababa
de desgraciar lo hermoso que lucía su exótico auto.

Salió del auto de un brinco y agarró por los brazos a un chiquillo,
empujándolo hacia el auto estacionado le gritó a toda voz "¿Qué rayos fue eso?, ¿Quién
eres tú?, Qué crees que haces con mi auto?".

Y enfurecido, casi botando humo, continuó gritándole al chiquillo: "¡Es
un auto nuevo, y ese ladrillo que lanzaste va a costarte muy caro?!,

¿Por qué hiciste eso?".
"Por favor, señor, por favor. ¡Lo siento mucho!, no sé qué hacer",
suplicó el chiquillo. "Le lancé el ladrillo porque nadie se detenía"...
Las lágrimas bajaban por sus mejillas hasta el suelo, mientras señalaba
hacia alrededor del auto estacionado.

"Es mi hermano", Le dijo. Se descarriló su silla de ruedas y se cayó al
suelo... y no puedo levantarlo".

Sollozando, el chiquillo le preguntó al ejecutivo: "Puede usted, por favor,
ayudarme a sentarlo en su silla?, está golpeado, y pesa mucho para mí
solito...soy muy pequeño".

Visiblemente impactado por las palabras del chiquillo el ejecutivo tragó
grueso el taco que se le formó en su garganta.

Indescriptiblemente emocionado por lo que acababa de pasarle, levantó al
joven del suelo y lo sentó nuevamente en su silla; y sacó su pañuelo de
seda para limpiar un poco las cortaduras y el sucio sobre las heridas del
hermano de aquel chiquillo tan especial.

Luego de verificar que se encontraba bien, miró al chiquillo y este le dio
las gracias con una sonrisa que no tiene posibilidad de describir nadie...
DIOS lo bendiga, señor...y muchas gracias" le dijo. El hombre vio cómo se
alejaba el chiquillo empujando trabajosamente la pesada silla de ruedas
de su hermano, hasta llegar a su humilde casita.

El ejecutivo aún no ha reparado la puerta del auto, manteniendo la hendidura
que le hizo el ladrillazo... para recordarle el no ir por la vida tan de
prisa que alguien tenga que lanzarle un ladrillo para que preste atención.

DIOS normalmente nos susurra en el alma y en el corazón, pero hay veces
que tiene que lanzarnos un ladrillo a ver si le prestamos atención.

Tú escoges: Escuchar el susurro... o el ladrillazo

17:31 Anotado en Vida | Permalink | Comentarios (1) | Email esto

Comentarios

Gracias por visitar mi blog.... jejej un aviso... soy hombre, no vayas a pensar que soy mujer y me lances propuesta indecorosas jajaja...


saludos .

Anotado por: Fer | 17/05/06

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