23/05/09
Un poema
Un compatriota escribio este poema en el blog de Ruben Blades, es simplemente real:
(Mi humilde homenaje al unico filosofo que reconozco)
Publico el presente ensayo,
pretendiendo no herir susceptibilidades, más que
contribuir a que nos miremos al espejo del tercer milenio
de manera honesta, resolucionemos,
y seamos mejores personas que ayer.
De igual forma hago extensiva la invitación, para que lean mis próximos escritos, asistidos de igual forma, por el respeto
a los seres humanos del mundo.
El autor.
El país de la televisión,
la religión,
la música y el licor
para entretener al pueblo
Por Milton Batista Franco
Está en nuestra naturaleza
caminar hacia delante,
lo imprevisto,
es que la tierra es redonda.
En nuestro país poseemos un problema existencial porque nos sostienen anclados en la Edad antigua. Reímos más frente al
televisor, que ante quien lo compró,tenemos santos para todo, organizamos fiestas al mango, al burro y al mar, y se bebe licor hasta los domingos; todos ellos ritos paganos, y tributos a la naturaleza como nuestros antecesores. Esta tramoya, es patrocinada por pudientes, religiosos, y asalariados al servicio de los anteriores, quienes al final son una misma cosa con un partido político definido, y gobernando
el país desde que se tiene uso de la razón. Como si esto fuera poco, el interesado, que vendría a ser el
pueblo, es el ultimo en saberlo por estar entretenido como nos tienen los anteriores, riéndonos o molestos como dementes, frente a un aparato televisor inanimado, remedando cantantes en bebederos, tomando licor hasta gastarnos lo que tenemos y pedir fiado; sin comer para ahorrar en trago, sin prever el guayabo, y rogando a santos ese día después, para que nos vaya bien en la semana,
tanto que nos garantice otro final igual o mejor al anterior.
En Colombia olvidamos los excesos
de toda índole una semana después,
mediante la televisión, la religión, la música y el licor.
Primero que cualquier cosa, si
hablamos de la televisión, digamos en general que pasamos mas horas
delante de la televisión publica que de nuestros familiares; nada tiene esto que ver con calidad mas que con tres simples razones: economía, inmediatez y facilidad de manejo. Economía, porque no pagamos ni un gancho de ropa para recepcionar mejor, inmediatez, porque es lo menos peor que tenemos a la mano, y facilidad de manejo, por que hasta nuestros abuelos lo saben encender y
apagar aunque nos llamen para sintonizarles su canal favorito.
Ya en la programación, consumimos
diariamente entre molestos comerciales, toda clase de
banalidades sexuales, violentas y deportivas, que al final nos atraen
solo por el morbo de ver jovencitas semidesnudas, el reguero de muertos
del mundo entero, y ver perder nuestro equipo rival o a la selección de fútbol nacional aunque digamos lo contrario, esto, que nada dejan mas que al subconsciente, a la espera este, de algo nuevo y mas explicito que lo anterior. Un clásico ejemplo, son aquellos programas subliminales hechos a la medida de los gobiernos para su promoción continua casi novelesca, en los cuales invierten todo lo que no gastan en la todavía existente figura de la alfabetización.
En el caso de la religión, quien no
ha recibido los domingos, la visita sin anuncio de aquellas personas que nos hablan mas del Maligno que del Benigno, para hacernos entender lo del paraíso prometido, de todo lo imperfectos que somos, y de lo ejemplares que son ellos, mientras nosotros miramos sobre sus cabezas
todo cuanto dejamos de hacer por atenderles, y ellos sin desespero, continúan con preguntas y mas
preguntas y hasta nos hacen leer sin detenerse a pensar en su abstracción, si sabemos o no; y mas aun, nos dicen que serán cinco minutos y como en los panes y los peces bíblicos, terminan multiplicándolos.
Por otra parte, todos tenemos un
familiar o conocido, que le guste la música. Son estos individuos quienes activan el círculo del entretenimiento y consumismo. Compran, cambian y alardean de su adquisición. Tanto así, que hay quienes tienen completos equipos musicales del tamaño de un
escaparate, con todos los temas musicales que nos imaginemos, todo esto avaluado por el doble del valor de la casa que desean, cobran por presentación, y tienen la gran convicción, de que nadie tiene mejor música que ellos, incluyendo los dueños de otros sistemas musicales y las emisoras que les piden exclusivas.
Finalmente, nunca hay dinero para
nada que no tenga que ver con licor o construcción, es objeto de estudio científico, la manera cómo en los barrios mas oprimidos, siempre hay dinero para estas dos actividades, y en su defecto, el licor, mientras se espera la segunda, practicando en casa para acrecentar la población mundial, o viendo la repetición de la repetidera de las vetustas películas de los fines de semana, cuando sus actores aun tenían cabello. Su consumo es tal, que hasta nos sentimos orgullosos porque mediante este, contribuimos con los impuestos a la vez que lucimos un tanto atractivos ante las mujeres, portando una botella en la mano y sintiéndonos casi dueños del poder que ellas
desean.
Que decir de nuestros candidatos por elegir, quienes mediante instrumentos avalados o no,ofrecen desde licor y comida pasando por gorras, camisetas, dinero y hasta materiales de construcción que saben necesitamos, como contraprestación a nuestra colaboración; de la cual,
generalmente nos arrepentimos y hasta polemizamos con nuestros amigos en nuestro afán por arreglar el mundo, al son de fondo del vallenato y el licor, en la tienda de la esquina; claro esta, todo esto sucede mucho antes que la lluvia quite de paredes y
postes de alumbrado publico, los carteles de publicidad electoral, y lo peor, es que como cosa no rara, siempre discutimos sin razón, pues la verdad es que ni siquiera votamos por ellos, sino por quien ofreció sin tener, un empleo a algún familiar optimista.
A manera de reflexión podemos decir, que en Colombia tenemos capacidad de olvido de los excesos de toda índole, debido a la televisión, la religión, la música y el licor impuestos, pero esto no sea excusa para continuar en este circulo perpetuo, que eventualmente
legaríamos a nuestros hijos, y estos a su vez, a los suyos. Mejor, como buenos y recursivos colombianos acostumbrados a dejar todo para ultima hora, utilicemos en este momento apremiante nuestra experiencia en el tema, y la filosofía del sabio para convertir hasta las pequeñas adversidades de la vida, en grandes oportunidades para nosotros; obliguémonos a mirar atrás y a revisar la historia, y veamos cuanto nos han hecho perder, y todo cuanto podemos recuperar para el bien individual y familiar, recordando siempre ser asertivos: si no nos
queremos y respetamos nosotros, nadie lo hará, así nos digan lo contrario por cualquier medio.
Dicho de forma mas simple, tenemos capacidad de olvido impuesto, pero esta misma experiencia, paradójicamente, nos sirve de alerta e impulso para mirar, todo lo que hemos perdido y lo que podemos recuperar, sin esperar que algún autodenominado salvador, lo haga por nosotros. Y como dijo la única reina que avalo desde que el mundo es mundo y hasta este tercer milenio, Celia Cruz, “Traigo abrecaminos pa tu destino”, a quienes pueda inspirar pensamientos críticos para hacer un mundo mejor; Rubén Blades,
“Estudia, trabaja y se gente primero, ahí esta la salvación”, a quienes equívocamente establecen diferencias entre oficio y profesión; y Fidel, “La historia me absolverá” a quienes no me crean y opten por continuar en
este circulo perpetuo y sin
esperanzas.
milbaf@gmail.com
http://ensayosweb2.blogspot.com/2008/12/ensayosweb2.html
12:48 Anotado en Vida | Permalink | Comentarios (0) | Email esto | Tags: colombia






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